CAPITULO 15
Durante el capítulo 15 Don Quijote y Sancho Panza se encaminan en su rumbo hacia una de sus nuevas aventuras, y así despiden a todos aquellos que los acompañaron durante el entierro de Grisóstomo. Los dos protagonistas llegan a un apacible lugar en donde se extiende una llanura de hierba, por la cual también pasa una pequeña quebrada de agua fresca. Estos deciden pasar el rato de la siesta en este lugar y corren con la mala suerte de la aparición de unos Yangüeses, los cuales con sus potras incitan a rocinante a un poco de juego lo cual termina en tragedia para nuestro caballero andante y su fiel escudero.
Al aproximarse rocinante a las yeguas, los Yangüeses notan
el problema que esto podría significar en el futuro y por lo tal con sus
simples armas le pegan a Rocinante de tal forma que lo dejan malparado en el
suelo. Notando esto, Don Quijote y Sancho Panza toman sus espadas y toman la
iniciativa de pelear. Sus esfuerzos terminan en desgracia y ambos Sancho tanto
como su amo terminan derrotados en el suelo sin dignidad alguna más que sus
heridas.
“Querría, si fuese posible, que vuestra merced me diese dos
tragos de aquella bebida del feo Blas, si es que la tiene vuestra merced ahí a
mano: Quizá será de gran provecho para los quebrantamientos de huesos, como lo
es para las feridas.”
Con esta cita se puede ver como Sancho hace referencia a la
poción que Don Quijote menciona capítulos atrás, tal vez haciendo una burla de
esto o también refiriéndose a esta de forma sería para poder curar sus heridas.
Durante lo restante del capítulo Don Quijote y su escudero
se recuperan lentamente mientras sostienen un dialogo sobre la Ínsula q será
concedida a Sancho y otros temas comúnmente mencionados a lo largo de la
novela. Finalmente parten en la mula, la cual es la única que no está mal
herida tal vez representando que muchas veces los mas sensatos y los mas
inteligentes son aquellos que no lo presumen ni lo demuestran, como dice el
refrán “Un Burro hablando de Orejas.”
CAPITULO 16
Durante el capítulo 16 Don Quijote junto a Sancho Panza se
hospedan en una venta que al parecer Don Quijote también ve como un castillo,
al igual que en la última venta en la cual estuvieron. Al llegar aquí la
ventera “Doncella” le ayuda a curar sus feridas, que según Sancho fueron
resultado de una caída de un pico, para no tener que avergonzar a su amo de la
golpiza que en realidad le dieron.
Tras haber curado las heridas y poner todo en orden, Sancho,
Quijote, y un arriero extraño fueron acomodados en un lugar para poder dormir.
Una vez estuvieron todos acomodados y listos para descansar y olvidar en los
sueños los inagotables eventos de aquel día, Don Quijote comenzó a reflexionar
sobre el amor que tenia hacia Dulcinea y como aun así sin importante mucho
tendría relaciones con otra mujer aunque le costaría demasiado y sería casi
imposible para el traicionar a su sin igual Dulcinea de Toboso.
Fue entonces cuando Maritornes entro al cuarto para cumplir
su promesa con el arriero, y a la misma vez Don Quijote soñaba con su doncella,
dado a esto Don quijote la llamo y le demostró con sus palabras el amor hacia
Dulcinea de una manera larga y enredada. A la vez este la confundió con una
inigualable precisa y la describió de una forma bastante ironice y graciosa.
“Y, el aliento, que sin duda alguna olía a ensalada fiambre
y trasnochada, a él le pareció que arrojaba de su boca un olor suave y
aromático.”. Con esto Don Quijote confunde a la moza con una princesa.
Finalmente el arriero siente celos de la situación y golpea a don Quijote cosa
que termina en la llegada del Ventero y del Cuadrillero, al igual que la
participación de Sancho Panza y la Maritornes en la problemática circunstancia.





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